Elogiando la duda

Me despierta más interés la gente que de vez en cuando dice con modestia: “No sé, no lo tengo claro”. No digo que la duda tome el mando, me refiero más bien a permitir que la duda se cuele a veces entre rendijas, a no darlo por sentado, a repensarlo de otra forma, a remirarlo. Con el paso del tiempo veo la bondad de planteamientos que se sostienen, que se convierten en brújula. Pero otros, otros planteamientos abandonan seguridades y emergen como interrogantes. Ya no tan evidentes, no tan inapelables. Me acuerdo de Mario Bunge, el científico al que con noventa y tantos años a su espalda le leí aquello de: “He cambiado bastante de pensamiento”. Seguir leyendo