Ensayo y error

Un docente me contó hace unos días que, al prepararse las oposiciones, cayó en la cuenta de que su método de aprendizaje estaba basado en la equivocación. Cuando repasaba los temas estudiados, lograba afianzar mejor la información en la que fallaba la memoria y cometía el error. De manera que cada vez que erraba, cada equivocación le ayudaba a amarrar los conceptos. Hace años que aprobó la oposición y es profesor. Me acordé de esta conversación cuando leí un titular de la revista Muy Interesante que dice así: “Equivocarse es bueno para la memoria”. La noticia cuenta que un equipo de investigadores de Toronto (Canadá) ha realizado un estudio sobre la conexión entre el aprendizaje, la memoria y el conocimiento, y ha concluido que “cometer errores en el proceso de aprendizaje puede beneficiar a la memoria”. Los científicos explican que “hacer conjeturas al azar no parece beneficiar a la memoria, pero acercarse a la respuesta parece actuar como un trampolín para la recuperación de la información correcta”. seguir leyendo