Sabía lo que quería

Joan Wiffen realizó uno de sus descubrimientos más importantes con setenta y siete años de edad: un hueso de tiranosaurio (uno de los dinosaurios más grandes conocidos por la ciencia). Cuando esto ocurrió, llevaba décadas entregada a la paleontología y a este logro le precedían tantos otros que le valieron el “título” de “Dama de los dinosaurios”. Me tiene atrapada la historia de esta científica -ya fallecida- que relata con interés Carolina Martínez, una profesora de la Universidad de La Laguna, doctora en Biología. Su artículo, “Joan Wiffen en el valle de los dinosaurios”, lo estoy leyendo en la web de Mujeres con ciencia (mujeresconciencia.com, este es su enlace por si lo quieres leer completo). Ahí cuenta cómo Joan, nacida en 1922 en Nueva Zelanda, compartió el mismo entorno educativo que sus coetáneas, cuya principal expectativa era “casarse y formar una familia”, por eso la niña se vio obligada a abandonar la escuela. Esa era la misma niña que se sentía “maravillada” cuando contemplaba conchas marinas. Seguir leyendo