Sociología Clínica

Como socióloga desarrollo mi trabajo en organizaciones sociales, empresariales e institucionales, especialmente con los colectivos docentes. Me entusiasma trabajar con las personas. Acompaño en la gestión de los cambios y mejoras en los grupos de recursos humanos, destinados a potenciar el liderazgo, el desarrollo del talento de las personas, la inteligencia colectiva, la comunicación, la capacidad de innovación y el espíritu de equipo.

“La Sociología Clínica es una perspectiva de tipo académico-profesional que no utiliza el térmico “clínico” en lo que éste se refiere a “enfermedad”, sino en lo que se refiere a “cercanía al sujeto”. La Sociología Clínica es una sociología de proximidad que se preocupa por el sujeto, por la persona.

El sociólogo y miembro de la Escuela de Chicago, Louis Wirth (1931), escribió el primer artículo científico en cuyo título se consignaba el nombre de esta nueva perspectiva: “Clinical Sociology”, en el American Journal of Sociology. En dicho artículo, Wirth cataloga a la Sociología Clínica como una división relevante de la sociología.

Este enfoque ha sido verdaderamente desarrollado de manera reciente por autores como Barus-Michel, Gaulejac y Enriquez, en Francia; Sévigny y Rhéaume en Canadá y Clark, Fritz Lackey y Ricker en USA.

En España se está incorporando en los últimos años con dos focos principales: el Departamento de Psicología Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, donde se imparte desde 2012 el Seminario Permanente de Sociología Clínica, y el Colegio Nacional de Politólogos y Sociólogos (al que pertenezco), y su Comisión de Sociología Clínica creada en 2012.

Desde la Sociología Clínica elevamos la mirada hacia la siguiente evolución que pensamos han de acometer las organizaciones para responder a los retos de una sociedad que reclama que las empresas y las instituciones sean más responsables y estén más orientadas a contribuir a una vida mejor para las personas, es decir, que sean más humanas. A esta evolución la hemos caracterizado como las “Organizaciones con sentido”. Se propone una mirada “clínica” que considera a las organizaciones como un proyecto verdaderamente antropológico.

El conocimiento y el talento son cada vez más necesarios en la educación, en los nuevos modelos de negocio y en las nuevas formas de comunicación con clientes y usuarios. El talento está formado por la conjunción de conocimientos y competencias (Marta Alles 2005).

Consideramos las competencias como la conjugación de conocimientos, actitudes, habilidades y experiencias que capacitan para llevar a cabo una tarea o proyecto. Dicho de un modo más riguroso, las competencias son un conjunto de saberes: el saber-conocimiento, relacionado con la formación y la experiencia acumulada, el saber-hacer o conjunto de habilidades intelectuales y destrezas manuales y, por último, el saber-ser o conjunto de actitudes y valores.

Adoptar el enfoque del sentido, es adoptar el enfoque de la persona.

Esto es lo que hará a las Organizaciones con Sentido: grandes, exitosas y atractivas, en permanente evolución, cohesionadas, flexibles, adaptables, innovadoras, auténticas, sostenibles, responsables y competitivas. Serán organizaciones humanistas, orientadas a valores humanos y, por ello, tendrán acceso a las fuentes inagotables de riqueza: la creatividad, el compromiso, la intuición y el conocimiento.”

El grueso de este texto pertenece a Más allá del conocimiento y del talento: las “organizaciones con sentido” de Fernando de Yzaguirre, mi mentor, Sociólogo Clínico y Doctor en Psicología Social, Coordinador de la Comisión de Sociología Clínica del Colegio Nacional de Sociólogos, miembro de la Asociación Francesa de Sociología y su grupo de trabajo en Sociología Clínica.